Como poner limites a los/as niños/as de forma respetuosa

Muchas familias estáis hartas de escuchar “ tu hijo no tiene límites” o “es que hace lo que quiere con vosotros”…..

Los límites es un tema que nos preocupa mucho no solo por la presión social, que nada tiene que ver con los limites y normas como las entiendo yo, pero sí que es real que a muchas familias les preocupa cómo hacerlo sin caer en el autoritarismo ni ser blandos. ¿Me preguntan como lo hacen? ¿Donde está ese punto medio ideal que a todos nos gustaría?

Siempre les hablo desde mis conocimientos pero sobre todo desde mi experiencia, porque somos de una generación que nos han criado lo mejor que sabían, pero precisamente muy respetuosa no era, mucho de todo esto lo llevamos con nosotros y cuando somos padres de repente nos resurge en nuestra cabezas frases, sentimientos y emociones que nuestros padres nos decían y hacían a nosotros.

El pasado no se puede borrar, pero si podemos trabajar y esforzarnos por detectar y finalmente modificar aquello que nos sale innato pero que no nos gusta.

Pero también he visto como esto puede llevar a lo contrario y creer que no poner límites nos hará mejores padres, mas bondadosos y mejores a los ojos de nuestros hijos y nada más lejos de la realidad, precisamente la crianza respetuosa es respetar su desarrollo y poder ayudar a saber que si o que no, por eso los limites son muy necesarios.

Pero volvemos a lo de antes como encontrar ese punto medio cuando mi hijo me lleva la contraria y no hace caso, pues que llega nuestro pepito del pasado diciéndonos, ves tus padres tienen razón, el niño/a es un/a malcriado/a y hace lo que le da la gana y sale nuestro yo, que teníamos encerrado y de repente nos vemos diciendo «lo haces así porque yo lo digo y punto».

Lo peor no es la frase, es que a los niños no le damos la seguridad que dan los límites y no somos predecibles, porque cada vez reaccionamos de una manera, una veces respetuosos y otros autoritarios.

Y sé que estáis pensando, ufff que difícil y no os voy a engañar con el tiempo cada vez es más sencillo, pero fácil fácil tampoco es, pero es increíblemente gratificante notar los cambio en ti pero sobre todo en ellos. No os podéis hacer una idea de lo importante que será esto para su desarrollo y equilibrio.

Os ayudará saber que:

De 0 a 3 años:

  • Conocer que los niños no entienden la lógica de los límites desde nuestra perspectiva adulta. Su única lógica es el juego y es a través de ello que aprenden, comprenden, se desarrollan y maduran.
  • Es importante que tengamos claro que criterio educativo (autoritario, sin criterio o autoridad otorgada) vamos a tomar para poder ser coherentes y dar la seguridad que necesitan.
  • No ser coherentes crea caos e incertidumbre
  • Utilizar en NO selectivamente para su seguridad, aunque no entienda la palabra si el gesto y el tono.
  • Los limites se establecen a través de juego, ser creativos, la distracción y la anticipación os ayudaran (no discursos verbales que no entienden).
  • Es importante no confundir limites con represión de emociones, que se enfade ante un límite es normal y beneficioso que muestre su malestar, les acompañamos.

A partir de 3 años:

  • Límites claros y sencillos progresivos. Podemos establecer consensuados, llegando a acuerdos con ellos.
  • También habrá normas impuestas que los niños deberán aceptar, las trasmitimos desde el cariño y el juego pero no son negociables. Lavarse los dientes, no hacer daño,

Alguna tips ante un posible conflicto:

Escucha: Tenemos que estar dispuestos a escuchar su propuesta y también su protesta.

Negociación: Se establece un término medio coherente tanto para niños y adultos, que se cumpla por ambas partes. Un ejemplo claro es la Tv, no verla si los adultos la ven no es una opción, hay que establecer limites coherentes con su realidad, media hora al día, el fin de semana lo que la familia vaya a cumplir por sus rutinas.

Acuerdo: Estar todas las partes de acuerdo, tiene que haber un “vale” por parte de todos.

Los límites no son rígidos, pero tampoco se saltan porque hoy le viene bien al adulto. Ser flexible no es ser blando pero es importante que quede claro que es una excepción puntual.

Con los acuerdos y negociaciones siempre solemos tener dificultades y es tan simple como que no estamos acostumbrados, pero enseñar a nuestros hijos a resolver conflictos sin gritos ni imposiciones, escuchando y reconociendo las opiniones y necesidades del otro, es sin duda un método mucho más útil y gratificante.

Me sirvió de mucho:

  • Reflexionar sobre mí pasado familiar y la relación con los límites para anticipar posibles reacciones que no querían que intervinieran.
  • Tener claro que el NO constante y el exceso de normas no era una opción y que esto no es positivo ni para nuestros hijos ni para nosotros.
  • Anotar que cosas eran importantes y prioritarias y que cosas no me gustaban pero no eran importantes. Esta última busqué anticiparlas en el comienzo para posteriormente y poco a poco eliminar la importancia que tenían hasta el punto de no afectarme.
  • Relativizar, centrarse en lo que realmente es importante para la familia.
  • Quitar peso, presiones, rigideces… os dará aire y quitará tensiones para poder evitar reacciones indeseadas.
  • Por supuesto los límites tienen que estar consensuados con la pareja o personas con las que se conviva para garantizar una misma dirección y coherencia en el modelo educativo.
  • Poner límites de acuerdo a su edad y etapas de desarrollo. Ejemplo: Recoger los juguetes después de jugar con 2 años no están preparados y no puede cumplirlo.
  • Es importante que los limites sean poco pero se cumplan, les escuchamos sus quejas y les acompañamos desde el cariño, pero aseguramos su continuidad, sino siempre usaran esa herramienta y caeremos en la inconsistencia y careceremos de la predictibilidad que ellos necesitan para su seguridad.
  • Si nuestros hijos buscan los limites o intentan sobrepasarlos es porque lo necesitan, necesitan decirnos hazme caso, estoy aquí, no estoy bien….. no nos desafían, también es su manera de expresar. Empaticemos.

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